lunes, 16 de octubre de 2017

Palo a la burra blanca, palo a la burra negra


El “bueno” de Fernando VII no pudo soportar que el partido de los liberales pensara que era un tirano. Pero aún peor llevó que los absolutistas lo tomaran por un rey blando y débil por permitir el “trienio liberal”. Cogió una rabieta, firmó dos órdenes de detención para los miembros de ambos grupos, y lleno de ira se las entregó a su secretario, al tiempo que decía: “¡Palo a la burra blanca! ¡Palo a la burra negra!

jueves, 24 de agosto de 2017

Breve estancia en el pub

La anécdota que os narro a continuación es probable que ocurriera en el año 1.989, durante los carnavales. Mis dos amigos y yo, ya habíamos disfrutado suficiente el día anterior. Por ese motivo, nos fuimos a un lugar tranquilo, situado en la otra punta de la ciudad. Era el pub "Las Brisas". Llegamos a creer que estaba cerrado, como la gran mayoría de los establecimientos que estaban alejados de los lugares donde estaba el ambiente festivo. Pero como no teníamos nada que hacer, nos acercamos al pub donde íbamos siempre, como si fuera un día normal.

       La primera cara que vimos fue la de mi tocayo, "Antonio", uno de los camareros. No se alegraba de vernos. Estaba muy serio. Eso no era habitual en él. Anteriormente había sido conductor de autobús. El estaba entre los dudosos a renovarles el contrato. Mientras se decidían o no, encontró el trabajo en el pub. Imaginé que al no ser su oficio habitual, por eso se tomaba demasiadas confianzas con los clientes. Pero esa noche tenía otros motivos para estar de mal humor.

       -¡Bien podríais haberos ido a otro sitio! Dijo, al vernos.

       El local estaba casi vacío. Los otros dependientes nos miraban con disgusto. Parecían compartir los sentimientos de Antonio. Uno de los pocos clientes que estaba, era "Chema", un vendedor de un kiosko que estaba situado junto al cementerio de los ingleses. Al vernos, sonrió. Llevaba un vaso de cerveza, casi vacío, en la mano. Nos acercamos para saludarle. Nos explicó que con nuestra llegada le habíamos fastidiado la fiesta a los trabajadores del pub. Pretendían cerrar temprano, como los demás establecimientos, e irse a disfrutar de las fiestas. El dueño accedió, pero con la condición de que debían permanecer mientras hubiera gente en el pub.

       Ellos nos llamaban "El bueno, el feo y el malo". Este último era yo, y el poco agraciado de Paco, era el feo. Admito que a veces me ponían de mal humor los comentarios absurdos del ex conductor de autobús.

       "Edu", que era invidente, decepcionó ese día a los servidores del pub. No fue muy bueno que digamos. Dijo a Chema en tono burlón, y en voz alta:

       -¡Pues yo no tengo prisa, y no me voy a ir de aquí, hasta que me tome la última gota de mi cerveza!

       Nos sentamos a tomar las bebidas. El dueño del pub estaba de pie, en un rincón, dejado caer en la barrra, mirando un periódico con aparente indiferencia. Antonio daba vueltas, impaciente, con la bandeja bajo el brazo, aguardando a que termináramos. Edu debió de notar su inquietud, porque en cuanto se alejaba un poco de nosotros, se ponía a gritar, alegremente:

       -Aún no hemos acabado. No tenemos prisa.
     
       Cuando por fin terminamos, nos fuimos a pagar, para alivio del personal del pub. En ese mismo momento entraron tres chicas para disgusto de Antonio y sus compañeros. Salimos. Nos pusimos a charlar mientras caminábamos por el oscuro y vacío paseo marítimo. Apenas habían pasado quince o veinte minutos, cuando cuatro figuras encapuchadas y vestidas de rojo, nos hicieron gestos y nos adelantaron. La última de ellas se detuvo, se quitó la capucha y sonrió ¡Era Antonio!

       Nos echamos a reír. Parece que el dueño del pub se compadeció de sus trabajadores y los dejó marchar ¡Con razón corrían! Tal vez temieran que se echara atrás en su decisión y los llamara a trabajar de nuevo.

martes, 22 de agosto de 2017

El rey de Numidia

Los númidas eran unas tribus dispersas por el norte de Africa, reclutadas con frecuencia por los cartagineses en sus guerras. Sus ágiles jinetes eran temibles.

Durante la segunda guerra púnica en Hispania, un jefe de tribu núnida, llamado "Masinissa", acorraló, colaborando notablemente en la derrota de dos ejércitos romanos que habían caído en una trampa. Entre sus víctimas estaban los generales "Publio Cornelio Escipión" y su hermano, "Cneo Cornelio Escipión".

El nuevo jefe, llamado también "Publio Cornelio Escipión" era hijo y sobrino de los fallecidos.

La guerra se extendía cada vez más. Se combatía en Italia e Hispania. Recientemente se habían sublevado en Sicilia contra Roma. Lo mismo pasaba en Córcega y Cerdeña. En Macedonia y Grecia habían estallado movimientos a favor de los cartagineses. En el sur de la Galia aguardaban ejércitos de galos, listos para ser reclutados por los cartagineses. El norte de Africa era un hervidero de amigos y enemigos, y en Roma, los estrategas calcularon que debían acudir allí para derrotar a Cartago.

El nuevo general de las legiones en Hispania tenía todo eso claro. Por ese motivo sospechaba que no le iban a mandar muchos refuerzos. No le quedaba más remedio que tragarse su orgullo y reclutar tropas no romanas. Muchas de ellas eran poco de fiar, tal y como pudieron comprobar sus fallecidos parientes.

Pero los cartagineses no eran trigo limpio. Su ejército no solo se desgastó contra Roma, sino contra los rebeldes hispanos que no aceptaban su autoridad. Necesitaban más tropas. Por ese motivo planeaban sustituir a Masinissa por Sífax, otro jefe númida más poderoso. 

Masinissa no tardó en enterarse. En cuanto la ocasión le fue favorable, se unió al ejército de Publio. Este tuvo muy claro que tenía que contar con él, aunque no le gustara la idea. No era nada aconsejable atacar territorio cartaginés sin tener aliados en Africa. Ese dicho de que "Roma no paga a traidores" era mentira. Tuvo que contar con el asesino de su padre y su tío para derrotar a Cartago en la batalla de Zama. Tras la victoria, Masinissa fue coronado como rey de Numidia.

Pero algo de rencor sí que le guardaba Roma a Masinissa, ya que a pesar de aplaudir los ataques de Masinissa al debilitado territorio cartaginés, no dudaron en levantarse en armas cuando los cartagineses declararon la guerra a Numidia. De hecho, Roma arrasó Cartago, haciendo a la ciudad inhabitable e impidiendo a los númidas apoderarse de ella. No quería que su aliada, Numidia, tomara el lugar de los cartagineses y supusiera una amenaza para Roma. El anciano, ingenuo y moribundo, Masinissa, no lo comprendió hasta ese momento.

Curiosamente, me acordé de este hecho histórico cuando en mi campaña de promoción de mi página de Facebook me pidieron que le pusiera un nombre. La llamé "Masinisa 1" ¿Por qué? Pues porque no puede decirse que esté muy contento con Facebook. Me ha anulado cuentas y bloqueado por motivos tan absurdos como promocionarme más de lo que ellos querían o buscar más contactos de lo permitido. Pero por desgracia, Facebook está de moda, y lo necesito para mis promociones. Fue un acertado impulso el que me hizo bautizar la campaña así. Supongo que Escipión sentiría lo mismo cuando no tuvo más remedio que contar con los servicios de un mercenario tan nefasto para su familia y para la propia Roma.













viernes, 28 de julio de 2017

Beth (Isabel)



Curiosa musiquita del grupo "Kiss". La encontre, por casualidad, en un recopilatorio de finales de los 80. Mi primo, que entendía mucho de ese grupo, jamás me habló de ella. Fue creada por Peter Criss, el gato del grupo, en 1,976 y también cantada por él, algo no muy frecuente, ya que es el batería. Al principio se iba a llamar "Beck", pero uno de los miembros conocía a alguien llamado así, y para evitar problemas, sugirió titularla "Beth".

Por lo que he leído, es la séptima más solicitada en los conciertos, y es muy querida por los fans. Su estilo lento y romántico es muy distinto a lo que el grupo suele tocar.

En el vídeo tenemos a un Peter Criss en 1.995, que tras separarse del grupo en 1.981 por incompatibilidades musicales, llamó a los demás para decirles que iría a verlos a un concierto. 

Ellos no solo se alegraron, sino que le invitaron a tocar con ellos. De paso llamaron también al otro componente, Ace Frehley, "el extraterrestre", que dejó también el grupo, un año después, aproximadamente que Peter. Al parecer, sus ideas no eran apoyadas por los otros miembros, y no tenía el apoyo del felino, que ya se había marchado. Eso, unido a un accidente de coche que tuvo, le hizo dejar el grupo. Cuando, años más tarde, sus viejos compañeros le llamaron para que volviera, estaba deseando regresar. Gato y extraterrestre, estuvieron unos cuantos años con sus viejos colegas. Estos, que a principios de los 80, habían dejado de usar maquillaje, volvieron a usarlo en el segundo milenio.

Al leer la Wikipedia, me llamó la atención saber que Peter Criss tiene cáncer de mama, enfermedad nada común en un hombre. Todo parece indicar que ya no volverá a tocar más. Lo mismo pasa con Ace Frehley. Del grupo original solo quedan los dos fundadores, "Gene Simmons" (el diablo) y Paul Stanley (el "afeminado"). El primero es un israelita que se cambió tres veces de nombre y se quedó a vivir en los Estados Unidos. Paul es estadounidense, hijo de judios. Ambos se conocieron en una escuela de música. Aunque los cuatro miembros originales del grupo siguen vivos (al menos, hasta hoy, 28-julio 2.017), eso no quita que Kiss tenga a dos miembros fallecidos, ya que "Eric Carr", el sustituto de Peter Criss, falleció de un ataque al corazón, diez años después de servir magníficamente. Otro que también falleció fue el guitarrista Mark Sant John de una hemorragia cerebral, no sin antes sufrir parálisis en las manos, que le impedía tocar, viéndose obligado a abandonar el grupo.



jueves, 27 de julio de 2017

HOMENAJE A JULIO VERNE

                     

El era y es mi principal fuente de inspiración. En mi casa está muy presente. Si tuviera que mencionar algún inconveniente en semejante magna obra, es la detallada descripción del entorno donde se desarrola la acción. Eso me ralentizó la lectura del libro "Las tribulaciones de un chino en China". No pasó lo mismo con "Viaje al centro de La Tierra", que me regalaron mis tios por mi decimotercer cumpleaños. Apenas 24 horas después de haberlo recibido, me lo leí del tirón en una tarde ¡Y eso, que tenía por lo menos el doble de páginas que el libro de las tribulaciones del chino. También es cierto que lo había leido en versión de historieta de la serie "Joyas literarias juveniles", por lo que no necesité meditar mucho en la descripción de la obra.

Solo he leído libros del tirón en tres ocasiones. La primera ya la he mencionado. La segunda es "Fantomas", de Marcel Allain-Pierre Souvestre. La tercera, "El fantasma de la ópera", de Gastón Leroux. Pretendí hacer lo mismo con "El señor de los anillos" pero fallé en el intento. De hecho, tardé cerca de tres meses en leerlo.

Pocos meses hace que leí en mi tablet "Robur el conquistador" y "Dueño del mundo". Ambas del mencionado Julio Verne. Esas obras también las leí en las historietas que tenía mi primo, hace muchos años. Pero no por ello me decepcionó su lectura en libro electrónico.

El libro "Dos años de vacaciones" lo leí un poco a desgusto, porque formaba parte de un trabajo escolar. Recuerdo que en aquellos días, los lunes por la tarde, durante una hora, el profesor de lenguaje, nos ponía a leer, en silencio, en la clase.

Qué duda cabe de que las obras del ingenioso Julio Verne han inspirado muchos inventos de la actualidad, y han permitido soñar cosas increíbles a sus numerosos lectores.

¡Muchas gracias por tus obras, Julio!

sábado, 8 de julio de 2017

¿Enojado con Google Adwords?




No recuerdo si fue en el año 2.011, que fue muy movidito para mí, pero existe esa posibilidad. Acababa de recibir una carta de Google Adwords en la que se me invitaba a participar en alguna promoción que tuviera prevista. Se me informaba también, que pondrían a mi disposición, no sé si 40 euros gratis. Pero debía de hacerlo pronto, pues la oferta terminaba dentro de una semana, creo recordar.

Lo hice, pero el resultado fue desastroso. Los blogs en los que promocioné mis obras eran un caos. Para mi desesperación, sí que hubo visitantes, pero no parecían interesados. En cuanto a los euros gratis, me temo que fue una mala interpretación mía de lo que leí. Más bien podría decirse que era la típica oferta en la que si gastas cien, te regalo veinte. No recuerdo exactamente cuánto duró la promoción. Pero si fue entre cinco días y una semana.

Evidentemente acabé enojado con Google Adwords ¿Con razón? Con toda la razón, seguro que no. Para empezar, eso de tener el blog hecho un gallinero, fue culpa mía. Todo autor que se precie debe de tener un espacio presentable para promocionar sus obras, con o sin Google Adwords. No hacerlo equivale a montar un restaurante en una zona donde el alcantarillado huele mal con frecuencia ¡Hay que saber donde te metes! 

Ciertamente el manejo de Google Adwords puede llevar a confusión, pues las palabras claves pueden liarte. Afortunadamente, en Youtube hay unos excelentes tutoriales que te ayudan mucho.

Actualmente me pregunto si valdría la pena un segundo intento. Pese a mis dudas me inclino más al sí,que al no. Si no eres capaz de promocionar adecuadamente tus obras, es más que recomendable que recurras a los servicios de Google Adwords o de alguna empresa parecida. Ya sé que soltar dinero en internet es casi un sacrilegio. Nos hemos mal acostumbrado a tener muchas descargas gratis. Pero si lo piensas bien, con un poco de dinero puedes hacer mucho por esas obras que tantos esfuerzos, desvelos e ilusiones te han costado ¿Vas a permitir que caigan en el olvido? Tú decides.

jueves, 6 de julio de 2017

Blog casi olvidado


Tengo casi olvidado este blog. Hace unos meses que no escribo nada en él. Unas veces por no tener ganas, pero también porque al entrar, me salía una gran cantidad de publicidad indeseada. Me sugirieron que me pasara a Wordpress, pero ya tuve una mala experiencia, hace unos años. La distribución del menú no es de mi agrado y me lleva a confusiones. Además, tampoco voy a cerrar, tranquilamente, un blog con tantos artículos. Hay que averiguar las causas del spam. Podría ser un virus, pero también podría ser el navegador. Cambié el Mozilla Firefox por el Google Chrome, y de momento parece que va bien. Crucemos los dedos y recemos para que siga así.

lunes, 16 de enero de 2017

La chaqueta roja



Para mí, ocurrió hace poco. Pero fue en 1.982 ó 1.983, mientras hacía el servicio militar, que sucedió esta anécdota. Yo estaba destinado de ordenanza en la residencia de suboficiales. Nustra tarea consistía en cuidar las habitaciones de los suboficiales que estaban alojados, además de los estudiantes, parientes de militares, que también las alquilaban. Igualmente, les servíamos la comida a aquellos que se apuntaban para comer.

       Un día, buscando no sé que cosa en el pequeño cuarto trastero que teníamos en la sala que daba al comedor, vimos trapos viejos, algún que otro plato, detergente para vajillas, etcétera. Muy al rincón vimos una fea caja de cartón que contenía adornos navideños. Encima de ella había una arrugada vestimenta roja, descolorida, que nos llamó la atención.

       Detrás de nosotros estaba el subteniente o "Schuster", como lo llamábamos para abreviar, cuando no estaba delante. Era el encargado de administrar la residencia, y también de controlarnos para que hiciéramos las cosas bien hechas. Al ver la chaquetilla nos contó una historia.

       "Esa era de Antonio, un ordenanza que estuvo aquí, hace unos años. En la vida civil era mayordomo. Era muy trabajador y tenía mucho porte y elegancia. Tanto, que en la residencia de oficiales nos lo pedían para las ocasiones especiales y celebraciones militares. Aún lo recuerdo, callado, sujetando unas tazas de café, calientes, sin protestar. Esa chaquetilla se compró solo para él. También animaba a sus compañeros ordenanzas a esforzarse en sus ocupaciones y hacer las cosas mejor. Pero todo tiene su fin. Acabó el servicio militar y regresó a su casa. Se le echa mucho de menos".

       Desde ese día, a las habituales rabietas y reproches que nos echaba el Schuster, añadió otras en las que añoraba a mi tocayo, el licenciado mayordomo. La chaquetilla roja, imagino que acabó en la basura. Durante el tiempo que estuve en el cuartel, nadie se la puso ¿O tal vez, Antonio nunca existió, excepto en la imaginación del suboficial, que al ver la indumentaria roja, procedente de sabe Dios donde, se inventó la historia para darnos un ejemplo a seguir? A saber.