martes, 22 de agosto de 2017

El rey de Numidia

Los númidas eran unas tribus dispersas por el norte de Africa, reclutadas con frecuencia por los cartagineses en sus guerras. Sus ágiles jinetes eran temibles.

Durante la segunda guerra púnica en Hispania, un jefe de tribu núnida, llamado "Masinissa", acorraló, colaborando notablemente en la derrota de dos ejércitos romanos que habían caído en una trampa. Entre sus víctimas estaban los generales "Publio Cornelio Escipión" y su hermano, "Cneo Cornelio Escipión".

El nuevo jefe, llamado también "Publio Cornelio Escipión" era hijo y sobrino de los fallecidos.

La guerra se extendía cada vez más. Se combatía en Italia e Hispania. Recientemente se habían sublevado en Sicilia contra Roma. Lo mismo pasaba en Córcega y Cerdeña. En Macedonia y Grecia habían estallado movimientos a favor de los cartagineses. En el sur de la Galia aguardaban ejércitos de galos, listos para ser reclutados por los cartagineses. El norte de Africa era un hervidero de amigos y enemigos, y en Roma tenían claro que debían acudir allí para derrotar a Cartago.

El nuevo general de las legiones en Hispania tenía todo eso claro. Por ese motivo sospechaba que no le iban a mandar muchos refuerzos. No le quedaba más remedio que tragarse su orgullo y reclutar tropas no romanas. Muchas de ellas eran poco de fiar, tal y como pudieron comprobar sus fallecidos parientes.

Pero los cartagineses no eran trigo limpio. Su ejército no solo se desgastó contra Roma, sino contra los rebeldes hispanos que no aceptaban su autoridad. Necesitaban más tropas. Por ese motivo planeaban sustituir a Masinissa por Sífax, otro jefe númida más poderoso. 

Masinissa no tardó en enterarse. En cuanto la ocasión le fue favorable, se unió al ejército de Publio. Este tuvo muy claro que tenía que contar con él, aunque no le gustara la idea. No era nada aconsejable atacar territorio cartaginés sin tener aliados en Africa. Ese dicho de que "Roma no paga a traidores" era mentira. Tuvo que contar con el asesino de su padre y su tío para derrotar a Cartago en la batalla de Zama. Tras la victoria, Masinissa fue coronado como rey de Numidia.

Pero algo de rencor sí que le guardaba Roma a Masinissa, ya que a pesar de aplaudir los ataques de Masinissa al debilitado territorio cartaginés, no dudaron en levantarse en armas cuando los cartagineses declararon la guerra a Numidia. De hecho, Roma arrasó Cartago, haciendo a la ciudad inhabitable e impidiendo a los númidas apoderarse de ella. No quería que su aliada, Numidia, tomara el lugar de los cartagineses y supusiera una amenaza para Roma. El anciano, ingenuo y moribundo, Masinissa, no lo comprendió hasta ese momento.

Curiosamente, me acordé de este hecho histórico cuando en mi campaña de promoción de mi página de Facebook me pidieron que le pusiera un nombre. La llamé "Masinisa 1" ¿Por qué? Pues porque no puede decirse que esté muy contento con Facebook. Me ha anulado cuentas y bloqueado por motivos tan absurdos como promocionarme más de lo que ellos querían o buscar más contactos de lo permitido. Pero por desgracia, Facebook está de moda, y lo necesito para mis promociones. Fue un acertado impulso el que me hizo bautizar la campaña así. Supongo que Escipión sentiría lo mismo cuando no tuvo más remedio que contar con los servicios de un mercenario tan nefasto para su familia y para la propia Roma.













viernes, 28 de julio de 2017

Beth (Isabel)



Curiosa musiquita del grupo "Kiss". La encontre, por casualidad, en un recopilatorio de finales de los 80. Mi primo, que entendía mucho de ese grupo, jamás me habló de ella. Fue creada por Peter Criss, el gato del grupo, en 1,976 y también cantada por él, algo no muy frecuente, ya que es el batería. Al principio se iba a llamar "Beck", pero uno de los miembros conocía a alguien llamado así, y para evitar problemas, sugirió titularla "Beth".

Por lo que he leído, es la séptima más solicitada en los conciertos, y es muy querida por los fans. Su estilo lento y romántico es muy distinto a lo que el grupo suele tocar.

En el vídeo tenemos a un Peter Criss en 1.995, que tras separarse del grupo en 1.981 por incompatibilidades musicales, llamó a los demás para decirles que iría a verlos a un concierto. 

Ellos no solo se alegraron, sino que le invitaron a tocar con ellos. De paso llamaron también al otro componente, Ace Frehley, "el extraterrestre", que dejó también el grupo, un año después, aproximadamente que Peter. Al parecer, sus ideas no eran apoyadas por los otros miembros, y no tenía el apoyo del felino, que ya se había marchado. Eso, unido a un accidente de coche que tuvo, le hizo dejar el grupo. Cuando, años más tarde, sus viejos compañeros le llamaron para que volviera, estaba deseando regresar. Gato y extraterrestre, estuvieron unos cuantos años con sus viejos colegas. Estos, que a principios de los 80, habían dejado de usar maquillaje, volvieron a usarlo en el segundo milenio.

Al leer la Wikipedia, me llamó la atención saber que Peter Criss tiene cáncer de mama, enfermedad nada común en un hombre. Todo parece indicar que ya no volverá a tocar más. Lo mismo pasa con Ace Frehley. Del grupo original solo quedan los dos fundadores, "Gene Simmons" (el diablo) y Paul Stanley (el "afeminado"). El primero es un israelita que se cambió tres veces de nombre y se quedó a vivir en los Estados Unidos. Paul es estadounidense, hijo de judios. Ambos se conocieron en una escuela de música. Aunque los cuatro miembros originales del grupo siguen vivos (al menos, hasta hoy, 28-julio 2.017), eso no quita que Kiss tenga a dos miembros fallecidos, ya que "Eric Carr", el sustituto de Peter Criss, falleció de un ataque al corazón, diez años después de servir magníficamente. Otro que también falleció fue el guitarrista Mark Sant John de una hemorragia cerebral, no sin antes sufrir parálisis en las manos, que le impedía tocar, viéndose obligado a abandonar el grupo.



jueves, 27 de julio de 2017

HOMENAJE A JULIO VERNE

                     

El era y es mi principal fuente de inspiración. En mi casa está muy presente. Si tuviera que mencionar algún inconveniente en semejante magna obra, es la detallada descripción del entorno donde se desarrola la acción. Eso me ralentizó la lectura del libro "Las tribulaciones de un chino en China". No pasó lo mismo con "Viaje al centro de La Tierra", que me regalaron mis tios por mi decimotercer cumpleaños. Apenas 24 horas después de haberlo recibido, me lo leí del tirón en una tarde ¡Y eso, que tenía por lo menos el doble de páginas que el libro de las tribulaciones del chino. También es cierto que lo había leido en versión de historieta de la serie "Joyas literarias juveniles", por lo que no necesité meditar mucho en la descripción de la obra.

Solo he leído libros del tirón en tres ocasiones. La primera ya la he mencionado. La segunda es "Fantomas", de Marcel Allain-Pierre Souvestre. La tercera, "El fantasma de la ópera", de Gastón Leroux. Pretendí hacer lo mismo con "El señor de los anillos" pero fallé en el intento. De hecho, tardé cerca de tres meses en leerlo.

Pocos meses hace que leí en mi tablet "Robur el conquistador" y "Dueño del mundo". Ambas del mencionado Julio Verne. Esas obras también las leí en las historietas que tenía mi primo, hace muchos años. Pero no por ello me decepcionó su lectura en libro electrónico.

El libro "Dos años de vacaciones" lo leí un poco a desgusto, porque formaba parte de un trabajo escolar. Recuerdo que en aquellos días, los lunes por la tarde, durante una hora, el profesor de lenguaje, nos ponía a leer, en silencio, en la clase.

Qué duda cabe de que las obras del ingenioso Julio Verne han inspirado muchos inventos de la actualidad, y han permitido soñar cosas increíbles a sus numerosos lectores.

¡Muchas gracias por tus obras, Julio!

sábado, 8 de julio de 2017

¿Enojado con Google Adwords?




No recuerdo si fue en el año 2.011, que fue muy movidito para mí, pero existe esa posibilidad. Acababa de recibir una carta de Google Adwords en la que se me invitaba a participar en alguna promoción que tuviera prevista. Se me informaba también, que pondrían a mi disposición, no sé si 40 euros gratis. Pero debía de hacerlo pronto, pues la oferta terminaba dentro de una semana, creo recordar.

Lo hice, pero el resultado fue desastroso. Los blogs en los que promocioné mis obras eran un caos. Para mi desesperación, sí que hubo visitantes, pero no parecían interesados. En cuanto a los euros gratis, me temo que fue una mala interpretación mía de lo que leí. Más bien podría decirse que era la típica oferta en la que si gastas cien, te regalo veinte. No recuerdo exactamente cuánto duró la promoción. Pero si fue entre cinco días y una semana.

Evidentemente acabé enojado con Google Adwords ¿Con razón? Con toda la razón, seguro que no. Para empezar, eso de tener el blog hecho un gallinero, fue culpa mía. Todo autor que se precie debe de tener un espacio presentable para promocionar sus obras, con o sin Google Adwords. No hacerlo equivale a montar un restaurante en una zona donde el alcantarillado huele mal con frecuencia ¡Hay que saber donde te metes! 

Ciertamente el manejo de Google Adwords puede llevar a confusión, pues las palabras claves pueden liarte. Afortunadamente, en Youtube hay unos excelentes tutoriales que te ayudan mucho.

Actualmente me pregunto si valdría la pena un segundo intento. Pese a mis dudas me inclino más al sí,que al no. Si no eres capaz de promocionar adecuadamente tus obras, es más que recomendable que recurras a los servicios de Google Adwords o de alguna empresa parecida. Ya sé que soltar dinero en internet es casi un sacrilegio. Nos hemos mal acostumbrado a tener muchas descargas gratis. Pero si lo piensas bien, con un poco de dinero puedes hacer mucho por esas obras que tantos esfuerzos, desvelos e ilusiones te han costado ¿Vas a permitir que caigan en el olvido? Tú decides.

jueves, 6 de julio de 2017

Blog casi olvidado


Tengo casi olvidado este blog. Hace unos meses que no escribo nada en él. Unas veces por no tener ganas, pero también porque al entrar, me salía una gran cantidad de publicidad indeseada. Me sugirieron que me pasara a Wordpress, pero ya tuve una mala experiencia, hace unos años. La distribución del menú no es de mi agrado y me lleva a confusiones. Además, tampoco voy a cerrar, tranquilamente, un blog con tantos artículos. Hay que averiguar las causas del spam. Podría ser un virus, pero también podría ser el navegador. Cambié el Mozilla Firefox por el Google Chrome, y de momento parece que va bien. Crucemos los dedos y recemos para que siga así.

lunes, 16 de enero de 2017

La chaqueta roja



Para mí, ocurrió hace poco. Pero fue en 1.982 ó 1.983, mientras hacía el servicio militar, que sucedió esta anécdota. Yo estaba destinado de ordenanza en la residencia de suboficiales. Nustra tarea consistía en cuidar las habitaciones de los suboficiales que estaban alojados, además de los estudiantes, parientes de militares, que también las alquilaban. Igualmente, les servíamos la comida a aquellos que se apuntaban para comer.

       Un día, buscando no sé que cosa en el pequeño cuarto trastero que teníamos en la sala que daba al comedor, vimos trapos viejos, algún que otro plato, detergente para vajillas, etcétera. Muy al rincón vimos una fea caja de cartón que contenía adornos navideños. Encima de ella había una arrugada vestimenta roja, descolorida, que nos llamó la atención.

       Detrás de nosotros estaba el subteniente o "Schuster", como lo llamábamos para abreviar, cuando no estaba delante. Era el encargado de administrar la residencia, y también de controlarnos para que hiciéramos las cosas bien hechas. Al ver la chaquetilla nos contó una historia.

       "Esa era de Antonio, un ordenanza que estuvo aquí, hace unos años. En la vida civil era mayordomo. Era muy trabajador y tenía mucho porte y elegancia. Tanto, que en la residencia de oficiales nos lo pedían para las ocasiones especiales y celebraciones militares. Aún lo recuerdo, callado, sujetando unas tazas de café, calientes, sin protestar. Esa chaquetilla se compró solo para él. También animaba a sus compañeros ordenanzas a esforzarse en sus ocupaciones y hacer las cosas mejor. Pero todo tiene su fin. Acabó el servicio militar y regresó a su casa. Se le echa mucho de menos".

       Desde ese día, a las habituales rabietas y reproches que nos echaba el Schuster, añadió otras en las que añoraba a mi tocayo, el licenciado mayordomo. La chaquetilla roja, imagino que acabó en la basura. Durante el tiempo que estuve en el cuartel, nadie se la puso ¿O tal vez, Antonio nunca existió, excepto en la imaginación del suboficial, que al ver la indumentaria roja, procedente de sabe Dios donde, se inventó la historia para darnos un ejemplo a seguir? A saber.


martes, 6 de diciembre de 2016

Ocho relatos para pasar un atardecer entretenido

                     OCHO RELATOS PARA PASAR UN ATARDECER ENTRETENIDO                  
 



El autor presenta en este libro ocho relatos de ficción de diverso tipo. Cualquier hora del día es buena para la lectura, pero el atardecer es la antesala de la noche, y por lo tanto, una buena ocasión para que la ficción y la fantasía fluyan con más libertad sobre tu mente.

Algunos no están recomendados para los menores de edad.



1—Día del baño-> Esta es la obra más conocida del autor. Refleja los apuros de un travieso perrito para evitar un baño con agua fría.
2—La cuarta orden-> Con esta participé, quedando en 10ª lugar, en un concurso en la web de literatura, Bubok. En un Marte arruinado por la guerra, un guardían debe decidir sobre el cumplimiento de una terrible orden.
3—El drakar-> En pleno siglo veintiuno, un borracho dice haber visto a un siniestro barco vikingo, rondando por el muelle de la ciudad. Pero nadie le cree.
4—Ei hombre encerrado-> Un hombre grosero se ha quedado encerrado en su coche. Cuando explica el motivo a la gente que pasa a su lado, nadie la hace caso.
5—El banquete de los orcos-> Este fue el primer relato que escribió el autor en el caluroso mes de junio del año 2.004. Un jefe orco quiere impresionar a los subjefes de las tribus, tan aficionados a rebelarse, a participar de un sangriento festín canibal y ha propuesto a un panadero que se haga cargo del banquete. Pero preguntando a sus proveedores, se da cuenta de que apenas quedan humanos en sus dominios, y el jefe no quiere extinguirlos. Cuando más apurado está, se cruza con un mago ¿Podrá ayudarlo en su búsqueda?
6—Las dos tribus-> Este relato es complementario de "el banquete de los orcos". Dos tribus orcas, vecinas, se llevan muy mal, y cada cierto tiempo, reúnen a sus huestes y se pelean. El gran jefe quiere que sus frecuentes disputas se terminen.
7—Unidad 14-> Una expedición terrestre es enviada a Marte. Los robots les ayudan en su labor. Uno de ellos, la unidad 14 es algo distinta a los demás.
8—Por algo será-> ¿Has visto esa bolsa, que está cerca del contenedor de basuras, y se ha quedado fuera, por estar lleno? Antes de tocarla, deberías pensar porqué la han tirado. Algún motivo habrá ¿No?

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martes, 22 de noviembre de 2016

El lord protector y el barón



En los primeros capítulos de "Mercurita la aprendiz de hada", hay una escena que añadí de un hecho histórico real, de mediados del sglo XVII. Pero empecemos desde el principio.
En la bajo medieval Neuria, la región de Tierra Yrena en la que nació Mercurita, hubo una invasión en el año 2.159. La protagonizaron unos jinetes nómadas, a los que llamaban "loitinos" que recordarían en mucho a los indios del Oeste americano. Uno de esos jinetes se enamoró de una mujer llamada "Línan". Ella pareció corresponderse con él. El joven guerrero no hablaba bien el "daiko", que era el idioma de la región de Neuria, pero sus intenciones parecían claras; casarse con ella.
A Línan le parecía demasiado bonito, pero había cosas que ignoraba de los loitinos. Eran muchas tribus que estaban dispersas por las zonas más desérticas y calurosas de Tierra Yrena. Una vieja prostituta muy veterana, que había tenido clientes de todas partes, le quitó sus dudas, y también la ilusión ¿No sabía que los loitinos, con frecuencia, tienen varias esposas? Su prometido tiene tres, pues ese es el número de aros que lleva en cada oreja. Igualmente, son muy machistas e intolerantes; no todos, por fortuna, pero abundan. Igualmente, si llegara a casarse con él, ni se le ocurra pensar que sr quedará en Neuria. Los loitinos se dedican al saqueo, sobre todo, por el suroeste.
Valiosa información, pero ¡Qué lástima no haberla sabido antes! Línan cree estar embarazada. Han pasado varios meses y el guerrero ya ha aprendido un poco el daiko. Línan lo mira, furiosa. El responde, afirmativamente, a las preguntas que a ella le disgustaría conocer. En efecto, tiene tres esposas y no está dispuesto a abandonarlas por ella. Será una más. Tampoco se quedará en Neuria. Línan le habla del emabarazo. El está dispuesto a amntener a su futuro hijo; sus esposas no tendrán problemas en cuidarlo. Línan se niega. No quiere volver a verlo, más. El guerrero le pide, que le permita ver a su hijo cuando nazca. Ella, accede.
No es un hijo, sino una hija. Le pide que la llame "Sania". Línan, accede. La madre de ella, está escandalizada. Debió de abortar. Pocos días después de conocer a su hija, la tribu se va. Ya tiene suficiente botín, y se han recuperado de las heridas. El jefe da por imposible la conquista de las ciudades fortificadas que se le resisten. Ha sufrido muchas bajas y decide levantar el sitio.
¿Qué ha pasado con el barón, Amaxo, señor legítimo de Neuria? Simplemente, se precipitó cuando quiso frenar el ataque loitino. Esos endiablados jinetes levantaron nubes de polvo, confundiendo a sus hombres de armas, a los que espantó con una lluvia de flechas. Amaxo pudo escapar, junto a unos fieles jinetes, y deambula por el norte y este de Tierra Yrena, pidiendo ayuda militar y monetaria para liberar sus tierras. Pero consigue reclutar a pocos mercenarios. La mayoría de ellos prefiere luchar en las filas imperiales o en las rebeldes al imperio, que pagan mejor.
Tras la marcha de los loitinos, llega una banda de forajidos, capitaneada por "Teriko de Hadria". Son solo cuatrocientos hombres, a los que se suman muchos ciudadanos oportunistas. La gente cree que los han enviado los loitinos, pero no es así. El astuto Teriko se aprovecha de la confusión para apoderarse de esas tierras, casi sin lanzar una flecha.
El barón Amaxo reside en le vecina Varana, cuyo conde lo acoge, pero no le entrega la ayuda militar que necesita. Los mercaderes suplican que libere a Neuria de una vez. Los hombres de Teriko les roban la mercancía, pese al compromiso de su jefe, de no hacerlo.
El conde de Varana, mejor observador que el anciano barón, saca sus conclusiones, basándose en los informes que le dan, tanto los enojados mercaderes, como sus espías:
Teriko es un vulgar bandido. No tiene talla de gobernante, ni se esfuerza por serlo. Es un vividor que se emborracha, con frecuencia, acumula tesoros, y con frecuencia protagoniza lamentables espectáculos en las calles, cuando se emborracha.
El tiempo pasa. Teriko lleva cuatro años, como amo y señor de Neuria. Se confirma que le importan un comino los problemas de los habitantes. Un día, una mala noticia llega a oídos del conde. Se rumorea que uno de los subordinados del bandido, un tal "Kastero", quiere destituirlo y ocupar su lugar. Eso alerta al conde. Un gobernante organizado da muchos más problemas que otro, vicioso y borracho. Por ese motivo, se decide a ayudar al barón y le cede a mil quinientos guerreros de su guardia, que junto a los reclutados por Amaxo, suman poco menos de cinco mil. Han cobrado la paga de cinco meses y tienen la moral muy alta. Lo único que le pide es que para compensarle, le mande a todos los prisioneros que pueda, para mandarlos a trabajar en las minas.
El barón ha comprendido la indirecta. Tiene cinco meses para reconquistar sus dominios. Está lleno de espanto. Cree que sus tropas no serán suficientes. También le duele la hipocresía del conde. Cuando le pidió ayuda, le dio largas. Se la ha concedido ahora, solo porque teme que el siguiente gobernante sea un ambicioso que lo pueda poner en aprietos.
Le han aconsejado al barón que ejerza su ataque principal a las llanuras de Imeka. El cuartel general de Kastero está próximo. Se espera que su sentido de la responsabilidad le obligue a presentar batalla. Eso hace. Amaxo se horroriza ante la multitud enemiga que avanza hacia él. Inquieto, observa a sus capitanes, que no parecen asustados, en absoluto. Erko Sagán, un general del conde, le pide autorización a Amaxo, para dirigir el ataque. Este, que no tiene mucha experiencia militar, se la concede.
Entonces ¡Sorpresa! Los soldados que Amaxo consideraba poco fiables, avanzan hacia el enemigo. Las distancias se acortan y el sorprendido barón puede ver que al menos la mitad de los hombres de Kastero son campesinos con herramientas de labranza. No pocos han optado por la retirada. Erko ordena a la caballería avanzar. Los jinetes de Kastero salen a su encuentro. Son más numerosos. Ambas caballerías son distintas. La de Kastero son jinetes con arcos, y la del barón son caballeros con armadura.
Los apuros de los novatos jinetes para disparar flechas a caballo hacen reír a las huestes del barón ¡Bastante trabajo tienen con no caerse al suelo! Algo parecido ocurre con los campesinos que huyen. A Kastero le hubiese gustado tener un ejército mucho más profesional. Pero no es él, el que manda, sino el vividor de su jefe. La pésima organización de su ejército es culpa suya. En vez de reclutar a mercenarios loitinos, ordenó un reclutamiento forzoso, obligando a los nuevos reclutas a luchar como los otros. Pero si bien los loitinos son unos profesionales que practican el manejo del arco, desde su nacimiento, no puede decirse lo mismo de los otros, que apenas llevan unos meses.
La derrota para Kastero es más que evidente. Rodeados por infantería y caballería enemiga, los que no han tenido tiempo de huir, sucumben en su mayor parte. El general ha recibido unas órdenes específicas del conde, que cumplirá, aunque Amaxo le diga lo contrario. En cuanto Kastero es capturado, lo tiran al suelo, sin dejarle siquiera hablar, y es atravesado por multitudes de lanzas y espadas.
Para alivio del militar, el barón Amaxo parece estar de acuerdo. No le gusta negociar con traidores como Kastero. Es mejor que fallezca.
Ese golpe demoledor precipita la caída de Teriko, que apenas tiene tiempo de escapar con unos cuantos partidarios. El barón habría sido magnánimo con él, ya que apenas le ha hecho sombra. Lo único que se reprocha a sí mismo, es haber esparado tanto tiempo para recuperar sus dominios.
Los testigos juran que cuando el barón derrotó a Kastero, dijo con voz enojada:
"¿He esperado cinco años para derrotar a esta chusma numerosa y cobarde, con poco más de cinco mil hombres?"
Llega el día del desfile triunfal. Amaxo se prepara, moralmente, para escuchar silbidos y abucheos. Pero resulta todo lo contrario. Los ciudadanos lo reciben con júbilo. El barón está serio. Sabe que a Teriko lo recibieron de igual manera, lo mismo que al líder loitino, Windalpa ¿Qué clase se súbditos son esos?
Esto último es lo que copié de la anécdota real. Está basada en un desfile que protagonizó, Oliver Cromwell, el vencedor del bando parlamentario de la guerra civil inglesa. La gente lo aplaudía y vitoreaba. Al verlo tan frío, uno de sus subordinados, amigo suyo, se le acercó, y le dijo en voz baja:
-Oliver....La gente os aclama y aplaude como a un héroe.
A lo que el aludido respondió, sin cambiar su actitud:
-Los mismos que habrían aplaudido al verdugo, si hubiésemos sido derrotados, y me hubiese cortado la cabeza en el patíbulo.